Érase una vez una bruja llamada Melisa. Un día que quería hacer magia no pudo hacerlo porque no sabía donde había puesto su varita. Empezó a buscarla pero como no la encontraba se fue a la cocina y allí por fin la vio.
Pero no le funcionaba, así que fue a que se la arreglaran a la tienda de magia. Entró y le dijo:
- Señor, ¿usted arregla varitas?
Y éste le contestó:
- Sí. Yo arreglo varitas.
Como le dijo que tardaría poco en arreglársela se la dejó. Cuando volvió comprendió que la varita no había estado estropeada sino que se le había olvidado hacer magia, así que fue a casa de sus amiga. Su amiga la convenció para ir a la escuela de magia para aprender. Melisa le hizo caso y estuvo durante muchos años yendo a la escuela pero allí le enseñaron muchas cosas.
ANDREA QUINTANA NEVADO
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