Érase una vez una niña que se levantó de la cama. En el salón había una manzana mágica y, como la niña tenía mucha hambre, se la comió. Se fue a la escuela y cuando llegó a la clase, de repente, se puso todo a volar: los lápices, las gomas, los libros,...
Al día siguiente, se levantó y miró al espejo y se convirtió en bruja y podía volar. Sus padres la llevaron al ¡médico de las brujas!
Cuando llegó al médico le preguntó cómo se había convertido en bruja. Melia le contestó que comiéndose una manzana mágica. El méd ico Juan le dio a comer otra manzana y ¡plass! se convirtió de nuevo en niña. Una niña que ya empezaba a echar de menos ser bruja.
ALICIA GARCÍA JUÁREZ
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