Hace muchos tiempo, había un pequeño vampiro muy simpático. Solo tenía un problema, los campesinos creían que era malo y que había venido a chuparles la sangre. Eso siguió hasta que conoció a un campesino de catorce años. Se hicieron muy amigos. Cada vez que los campesinos iban por su amigo el vampiro él lo defendía diciendo que era un vampiro bueno. Pero, claro, nadie le creía hasta que un buen día se hartaron y se lo demostraron a todo el mundo. Pasó un poco de tiempo y otra vez dejaron de creerlo.
Entonces vino una lluvia de meteoritos. El vampiro los salvó pero él murió. Al final lo enterraron.
JOSÉ LUIS RASERO CASAS
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