Había una vez un gnomo que se llamaba Martín que paseaba por su bosque favorito. Allí se encontró con un libro que tenía colores mágicos, rotuladores, pinceles, ceras, lápices,...
El gnomo Martín iba bien hasta que se encontró con un acantilado. Él no había visto nunca ese acantilado. Medía unos 10 metros. Se cayó. Pensó que algo le ayudaría. Sacó los rotuladores. Pintó un camino de color azul. Apuntó caer a un río, lo dibujó a tiempo. Se salvó aunque pasó mucho miedo.
Pensó también que como su pueblo era tan pequeño lo pintaría más grande. Así que hizo una ciudad y la llamaron Gnomo Grande.
JUAN DIEGO MÉNDEZ HENAO
No hay comentarios:
Publicar un comentario