Había una vez un gnomo que se llamaba Martín y siempre robaba joyas. Pero un día, un anciano llamó a la policía. El gnomo Martín escapó de la policía y se escondió en un ´árbol viejo. Vio que el policía se fue y entonces él se marchó a su casa.
Llamó a su amigo Ricardo porque le iba a ayudar. Distrajo al policía y mientras, el gnomo Martín se disculpó con todas las personas a las que había robado, que le perdonaron.
ALEJANDRO MÁRMOL MARTÍNEZ
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