Había una vez una bruja preciosa, con unos cabellos largos y rubios, un vestido morado y con un gorro puntiagudo. Esa bruja se llamaba Melisa.
Un día Melisa quiso una escoba pero costaba mucho dinero y ella, como no trabajaba, no podía comprárselo. Al día siguiente decidió buscar trabajo y, mira por donde, necesitaban una bruja camarera en la cafetería de enfrente.
Después de un mes, consiguió 120 euros y como la escoba valía 50 hasta le sobraba dinero. Se compró la escoba, un lazo para la escoba, un vestido rosa, otro azul y sus zapatos a juego y se gastó 75 euros. Al final le quedaron 45 euros y siguió trabajando de camarera. Conoció a un camarero y se casaron.
AZAHARA ALONSO BELVER
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