Érase una vez un vampiro que se llamaba Toni y quería comer tomates. Como no le quedaban se fue a la isla del tesoro Cayoje porque su abuelo le dijo que en esa isla había tomates riquísimos. Se fue en barco a la isla y se encontró con otro vampiro que tenía tesoros. "Nadie me quita los tesoros", le dijo. "Por favor, dame el tesoro de los tomates", le pidió Toni. "¡Vale! Pero si me das un coco... es que me encantan".
Toni subió al cocotero y después bajó con un coco. Luego recogió el tesoro de los tomates y volvió a la ciudad donde se los comió.
RAFAEL F. CASTILLA GÓMEZ
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